Una inyección de hormonas

lunes, 4 de abril de 2011

 

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Sistema endocrino

A través de sustancias llamadas hormonas, el sistema endocrino cumple una importante función para la adaptación de nuestro organismo a las diversas alteraciones que se producen en el ambiente externo e interno. La rama de la ciencia médica que se encarga de su estudio es la Endocrinología.
Este complejo sistema mantiene el bienestar interno (homeostasis) dentro los límites normales a pesar de las variaciones en la entrada o la salida de sustancias, agua, glucosa, minerales (sodio, potasio, calcio y otros), moléculas ambientales, etc. Además, participa en la regulación de nuestro crecimiento y desarrollo, reproducción, comportamiento y envejecimiento.
Todas sus funciones son realizadas gracias a la capacidad de producir hormonas. Éstas circulan por la sangre, libres o con proteínas transportadoras, dirigiéndose hacia diversas células para regular sus funciones.
Puede definirse a las hormonas como agentes químicos producidos por ciertas células o tejidos endocrinos específicos llamados glándulas, que son vertidas en la circulación sanguínea. Actúan a distancia, ocasionando grandes cambios en determinadas células o sistemas, aun cuando operan en pequeñas cantidades*.
Aunque la mayoría de las células del cuerpo están en contacto con todas las hormonas circulantes, la respuesta es selectiva. Los tejidos o células donde van a actuar las hormonas, llamados efectoras o blanco, poseen unas proteínas en sus membranas que las hormonas son capaces de identificar, uniéndose a ellas.

[editar] Productoras

Las hormonas son producidas por las glándulas endocrinas. Las glándulas reproductoras o gónadas son las que intervienen en las diferencias de los sexos: el testículo en el hombre y el ovario en la mujer.
Los ovarios se encuentran situados a cada lado de la pelvis, y representan la principal fuente de estrógenos y progesterona. Se trata de dos cuerpos con forma de almendra, de unos 3,5 cm de longitud. Cada ovario contiene dos clases diferentes de estructura glandular:
  • los folículos de Graaf, que secretan estrógeno,
  • el cuerpo lúteo, que secreta progesterona y algo de estrógeno.
Pero hay otras glándulas que tienen que ver con el hecho de ser mujer y cumplir con funciones femeninas. Todas estas hormonas son reguladas a su vez por otras hormonas producidas en el hipotálamo y la hipófisis.
El hipotálamo produce, entre otras:
  • la hormona liberadora de gonadotrofinas, que estimula la liberación de la hormona luteinizante y foliculoestimulante de la hipófisis,
  • las hormonas liberadoras e inhibidoras de la prolactina.
La hipófisis produce, entre otras:
  • la oxitocina, que estimula las contracciones del útero en el momento del parto y la expulsión de la leche en las mamas,
  • la prolactina, que estimula el crecimiento de las mamas y la producción de leche materna durante el embarazo y mantiene la lactancia luego del parto,
  • la hormona luteinizante y folículo-estimulante, que modulan la función ovárica.

 

Una inyección de hormonas para no perder la regla

Fotograma de 'Cisne negro', la historia de una bailarina.| Niko TaverniseFotograma de 'Cisne negro', la historia de una bailarina.| Niko Tavernise
  • La leptina podría evitar problemas de infertilidad en deportistas y bailarinas
  • Ante la carencia de nutrientes, el organismo anula la reproducción
Son jóvenes, deportistas, delgadas... y, aparentemente, sanas; pero muchas atletas y bailarinas sufren los problemas de la delgadez en forma de infertilidad, amenorrea precoz o pérdida de masa ósea. Una inyección a base de una hormona, la leptina, podría convertirse en el futuro en el tratamiento para estas pacientes si se confirman las investigaciones que esta semana publica la revista 'Proceeding of the National Academy of Sciences'.
Los primeros pasos de esta línea de investigación se dieron a conocer en el año 2004 en 'The New England Journal of Medicine' y las nuevas conclusiones siguen ratificando el papel que puede tener la leptina (una hormona que refleja el nivel de grasa acumulada por las células del organismo) en el tratamiento de la amenorrea hipotalámica.
Este trastorno es habitual en mujeres de muy bajo peso (deportistas de elite, pacientes con anorexia nerviosa, bailarinas...), que sufren una interrupción prematura de la menstruación, problemas de infertilidad y fracturas (a consecuencia de la desmineralización de los huesos). Se trata de la causa del 30% de los casos de amenorrea (pérdida de la regla) en mujeres en edad fértil.
Desde hace años, el equipo de Christos Mantzoros, de la Universidad de Harvard (EEUU), estudia el papel que juega la hormona leptina en la regulación de las hormonas reproductivas y la respuesta del organismo ante la carencia de nutrientes. Cuando las células grasas almacenan suficientes reservas de nutrientes, liberan leptina al torrente sanguíneo para indicar al organismo que está saciado (un mecanismo, de hecho, alterado en personas con trastonos del apetito).
En el caso de estas pacientes, sospechaba Mantzoros, "como ya observamos inicialmente en animales, los reducidos niveles de leptina a consecuencia de la desnutrición, juegan también un papel crítico en la regulación hormonal". Es decir, añade, "el organismo responde a la falta de nutrientes, dirigiendo las reservas energéticas de las células hacia la supervivencia en perjuicio de la reproducción".
Su ensayo se ha llevado de momento únicamente en 20 mujeres que habían perdido la regla hacía cuatro o cinco años, pero los resultados indican que van por el buen camino. Durante nueve meses, la mitad de ellas (entre los 18 y los 35 años) recibió una inyección diaria de una forma sintética de leptina (metreleptina), frente a las otras que sólo recibieron una sustancia inactiva a modo de placebo (ni médicos ni pacientes conocían qué estaban tomando en cada caso).
"Siete de las 10 mujeres tratadas recuperaron su menstruación", destaca Mantzoros, "y cuatro de éstas volvieron a ovular normalmente", se felicita el investigador. Una de ellas incluso llegó a quedarse embarazada a pesar del uso de anticonceptivos de barrera. Los investigadores admiten que en dos de los casos, la recuperación del periodo se produjo bastante avanzado el tratamiento, por lo que es difícil discernir si se debe a una respuesta a la leptina o al curso natural de este tipo de amenorreas.
Hoy por hoy, explican, el tratamiento para este tipo de amenorrea se basa en los estrógenos, combinados con un aumento de la dieta y un descenso del ejercicio. Por ello, la terapia con leptina parece una opción de futura segura y eficaz.

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